Equidad, Salud y Mortalidad Infantil
Entre las aproximaciones que han sido utilizadas para enfrentar este problema están:
- Mejorar el nivel de conocimiento y cambiar el comportamiento de las madres pobres (por ej. lavarse las manos como prevención contra la diarrea, consejería acerca de nutrición),
- Mejorar el acceso al agua y a instalaciones sanitarias,
- Mercadeo del sector comercial (por ejemplo jabón y toldillos contra mosquitos),
- Programas de empoderamiento de las mujeres a través de micro-créditos (generación de ingresos),
- Hacer que el cuidado de la salud esté al alcance de los hogares pobres (a través de transferencias de dinero, esquemas de tratamiento gratuito, y seguro de salud),
- Hacer que los centros de salud sean más accesibles (por ejemplo, mediante asociaciones con ONGs en áreas con malos servicios),
- Incrementar los recursos (humanos y de otro tipo) en los centros de salud,
- Utilizar proveedores de servicios que hablen el idioma de los grupos indígenas pobres y que comprendan sus costumbres,
- Invertir los recursos de acuerdo al factor de mortalidad de mayor influencia.
Específicamente, los autores revisan dos estrategias para incrementar la supervivencia infantil en las comunidades pobres: cobertura segmentada y cobertura universal. La segmentación directa implica identificar los hogares o los individuos pobres, y desarrollar formas para que los servicios les lleguen específicamente a ellos. La segmentación indirecta enfoca los esfuerzos de un programa a áreas geográficas que son particularmente pobres.
La cobertura rápida universal es la segunda aproximación. Un ejemplo de esta estrategia es la inmunización de toda una comunidad contra una enfermedad infecciosa, sin preocuparse de que los más pobres reciban primero las vacunas. Aunque existe la preocupación de que iniciativas de cobertura universal pueden perder momento antes de llegarle a las personas más pobres, se evita el problema de la calidad diferencial del servicio. La decisión sobre qué estrategia debe seguirse, dicen los autores, debe tomarse caso por caso.
De acuerdo a este documento, es más probable que aproximaciones como éstas, orientadas hacia la pobreza, tengan éxito en entornos en los que los directores de programas y quienes definen las políticas ven la salud como un derecho humano básico. Los autores afirman que es importante darle a estas personas –y a los pobres, las ONGs, y los profesionales de la salud- información adecuada acerca de las desigualdades en salud. Para ello se han considerado tres formas de comunicar esta información: mediciones de las condiciones de salud y del uso del programa de acuerdo al estatus socioeconómico, género, o grupo étnico; fijar y monitorear los objetivos en salud en términos del estatus de salud o uso de servicios por parte de los pobres; y desarrollo de herramientas para hacer seguimiento del progreso en esos grupos.
Los autores también abogan por cambios a nivel internacional. Dicen que agencias tales como OMS y UNICEF deben trabajar para desarrollar conocimientos y competencias entre su personal sobre temas de pobreza y equidad, aconsejar a los gobiernos acerca de lo que pueden hacer, y categorizar los datos en salud de acuerdo a categorías socioeconómicas, de género, y geográficas (en vez de presentar simplemente promedios a nivel nacional). Ellos piden que las agencias multilaterales y bilaterales se aseguren de que el aspecto de la equidad sea parte integral del diseño de los nuevos proyectos, que en sus diálogos con los países toquen el tema de la equidad, y se aseguren de que las evaluaciones del impacto contengan información acerca de la equidad.
Resumiendo, los autores afirman que “las diferencias socioeconómicas en la mortalidad infantil no son simplemente desigualdades: hablan especialmente de falta de equidad”.
- Log in to post comments












































