Democratizar la comunicación recuperando los medios para sus audiencias: aproximaciones entre la inv
Por Carlos A. Camacho
Carlos A. Camacho es Licenciado en Comunicación Social, UCB; Magister Comunicación y Desarrollo, UASB; Doctorante Universidad Complutense de Madrid. Responsable de Capacitación para el Fortalecimiento Institucional de la Asociación de Educación Radiofónica de Bolivia (ERBOL)
I. Ideas preliminares: primeros pasos de un largo viaje hacia el sujeto olvidado
La sociedad de fin de siglo se caracteriza por encontrarse frente a un panorama de profundas incertidumbres, que se lo podría definir como el "reino de la relatividad". Los conocimientos acumulados a lo largo de la historia de la humanidad están siendo sometidos a la impiadosa marea de la duda. En el campo de la comunicación, la globalización económica, política y cultural configura un espacio gelatinoso en constante definición y re-definición, que para algunos constituye un tramo "fundacional" y para otros, uno "apocalíptico". Sin embargo, los medios masivos y las nuevas tecnologías han llegado a desempeñar un papel fundamental como mediadores sociales contemporáneos. En esta dirección, planteamos algunas reflexiones y sugerencias a partir de varios trabajos de investigación desarrollados, que nos provocó una serie de profundos cuestionamientos (aún pendientes de resolver aunque sólo sea parcialmente) e interesantes (des)encuentros con la realidad social y popular de la que habíamos permanecido tan alejados e indiferentes en las aulas universitarias. Al comenzar el diseño del estudio partimos de una consideración inicial: la comunicación no se genera exclusivamente en los medios masivos y su análisis puede escapar de los tan buscados impactos/efectos del mensaje.
Esto nos llevó a comprenderla como sujeto y objeto de nuestra investigación y, fundamentalmente, como un proceso social que implica no sólo la producción/emisión, sino también el intercambio, la recepción/decodificación y la "negociación"/apropiación/uso de signos y significados. Recuperar la comunicación en todo su proceso implicaba asumir una opción política a favor de su principal actor: el receptor situado en una realidad histórica, social y cultural concreta. Esta realidad debía ser abordada a través de una articulación pertinente y armónica entre lo teórico ("lo que se propone") y lo metodológico ("lo que se hace"). Este cambio de perspectiva no implicaba olvidar los poderes e intercambios desiguales que se conforman entre la emisión la cual incluye estrategias de condicionamiento para inducir "lecturas"y la recepción. Tampoco suponía confundir audiencia activa con audiencia "todopoderosa". A pesar de esta situación no se dejó y no se deja en la actualidad a pesar del supuesto "fin de las utopías"de trabajar por la democratización de la comunicación y de la palabraa través de las siguientes consideraciones: libre acceso de la población a los medios masivos, capacidad de expresión desde su cultura y participación real y democrática como protagonista de los procesos comunicacionales y de desarrollo humano sostenible. A partir de estas consideraciones iniciales, y con la esperanza de encontrar en el camino el propio movimiento de lo social, se inició el recorrido investigativo. Después de todo, la "comunicación se hace pisando barro".
II. La sabiduría popular o el "ch'enko" entre lo moderno y lo tradicional
Mientras realizábamos una investigación en el campo de la comunicación entre mujeres migrantes adultas de la ciudad de El Alto, pudimos comprobar que su consumo cultural1respondía a una serie de "paradojas", donde lo tradicional y lo moderno se mezclaba permanentemente. Uno de los rasgos característicos de esta población era que su preferencia de consumo de los medios masivos de comunicación, especialmente de la radio y la televisión, se encontraba estrechamente ligado tanto con sus intereses personales("modernos") como con sus matrices culturales("tradicionales"). En efecto, entre la propia realidad y los discursos que se consumen en los medios, juega un papel fundamental la mediación del sentido de solidaridad y reciprocidad del pueblo aymara. Esto es, el receptor se vincula e involucra sentimental y moralmente con las dinámicas conflictivas y melodramáticas del colectivo a través de posibles niveles de proyección, empatía, cercanía, identificación y, por supuesto, esperanza en la adversidad.
Por otra parte, los intereses personales de la población estudiada, que son en última instancia concebidos como los de su familia particularmente relacionados con el futuro de sus hijos, muestran claramente su deseo de "adaptarse" satisfactoriamente a las dinámicas y lógicas urbanas, en las que el modelo neoliberal protagoniza hegemónicamente el escenario.3Luego, comprobamos que este fenómeno hace directa referencia a los procesos de hibridación4analizados por Néstor García Canclini respecto a la modernización latinoamericana. Esto implica, según el profesor Jesús Martín-Barbero (1993:204), un reconocimiento del mestizajedel que estamos hechos en América Latina: "un modo propio de percibir y de narrar, de contar y dar cuenta." Para el sociólogo boliviano Mauricio Antezana Villegas (1993:49), el mestizaje alteñoimplica un doble y complementario proceso en su realización histórica: una dinámica de "sincretización" y otra de "articulación" de dos o más identidades que entran en contacto.
La primera dinámica supone la "mezcla" de identidades suprimiendo sus particularidades anteriores para dar lugar a una nueva identidad. La segunda establece el "enlace" de las identidades manteniéndolas "intocadas", pero unidas. Esta hibridación caracteriza la modernidad especialmente en nuestro país y en Latinoamérica; sin embargo, la cita de Antezana nos permite aclarar que en estos procesos se mantienen "intocables" algunas tradiciones, valores culturales y formas de ser y pensar, que formarían un núcleo central irreductible. A partir de los elementos que conforman este núcleo se explicarían las particularidades de las distintas culturas,5más allá de los permanentes intentos de la globalización económica, política y cultural por abolir las diferencias y "homogeneizar" el planeta para permitir, en última instancia, el libre flujo de bienes en el mercado de "consumidores planetarios".
III. RTP: aliados de los de "abajo" en el mundo de los de "arriba"
Un claro ejemplo de lo que venimos mencionando dentro de los procesos comunicacionales masivos lo constituye el Sistema de Radio Televisión Popular (RTP). Su "éxito" masivo y massmediático6se debe a que supo "tender puentes" con las clases populares, esto es, niveles posibles de identificación y de "cruce" personal y cultural entre lo que ven (Canal 4) y escuchan (Radio Metropolitana), y su origen étnico-racial y su realidad más cercana. Entonces, el sujeto tiene la posibilidad como en ningún otro medio masivode involucrarse con las dinámicas conflictivas de los "otros", que pueden ser también las suyas. Es más, el receptor se convierte en actor-interlocutor con incidencia sociopolítica al asumir, aunque sólo sea por unos pocos minutos, un poder que le permite expresar, juzgar, protestar, representar e interpelar públicamente a los "otros" y, también, vincularse y "ser parte" del medio, "hacerse público" y, así, ganar mayor prestigio (status). Por medio de este "puente melodramático" del consumo, se establece y manifiesta el sentido de solidaridad (don o "generosidad institucionalizada"), de dualidad ("ser y no ser"), de compromiso afectivo y de "reciprocidad equitativa" con el grupo de referencia más amplio. Por otra parte, RTP se constituye en una fuente de autoafirmación de la cultura andina porque valora y exalta sus tradiciones, ritos y valores. Igualmente, este Sistema asume y al asumir legitimalas preocupaciones, demandas y reivindicaciones de la población urbana emergente.
IV. Itinerario investigativo desde el mestizaje: el largo y arduo camino por recorrer
Volviendo a nuestra práctica investigativa en la ciudad de El Alto, pudimos comprobar que la comunicación por sí misma no podía explicar lo que la realidad, más allá de las teorías "intocables", nos permitía observar y sentir. Nos "chocamos" con una realidad popular diversa, conflictiva y dinámica que existía y existe entre la oposición y la complementariedad, con un "pie en el pasado y otro en el presente", "con un brazo en el campo y otro en la urbe", "con un cuerpo en el mundo de arriba y otro en el de abajo".7Estas situaciones vitales nos obligaron a reflexionar críticamente nuestras acciones desde la cotidianidad de la gente, "impregnada" por un mestizaje que cruzaba transversalmente cada una de sus prácticas de vida. Esto suponía un cambio de paradigma y de mentalidad, que implicaba empezar a pensar y trabajar la investigación y la comunicación como procesos en interacción a favor del desarrollo. En esta dirección, se deben enfocar nuestras investigaciones desde una práctica interdisciplinar (antropología, comunicación, psicología, sociología de la cultura y de la vida cotidiana, etc.) y estratégica de combinación simultánea y complementaria de métodos (cuantitativos y cualitativos), que permita asumir la complejidad del fenómeno en su integralidad. Uno de los retos que nos planteamos fue recuperar la fascinación "viva" de la investigación social y científica, poco desarrollada en los ámbitos académicos nacionales, que exige al investigador sentirse presente en el proceso social, tomar posición y asumir opciones concretas de intervención frente a una situación histórico-política determinada. Ésta dotará de significado y de eficacia al objeto-sujeto de estudio, y a los métodos y técnicas elegidas. En esta época de grandes contradicciones e incertidumbres necesitamos recuperar la investigación y la ciencia al servicio del ser humano. Para generar un conocimiento emancipatorio, éstas se deben caracterizar por la búsqueda constante y continua de una lógica integral, crítica y dinámica, que esté al alcance de la gente esto es, democrática y participativa por excelencia.
V. Algunos frutos cosechados
De lo esbozado hasta aquí se vislumbran las siguientes conclusiones globales, que pueden dar un marco general para el estudio de la interacción entablada entre la población migrante urbano-popular de origen rural y el medio radiofónico, y, a partir de ahí, la producción de programas educativos y comunicacionales masivos, y, por supuesto, el planteamiento de políticas culturales y comunicacionales que favorezcan el desarrollo local integral (metas económicas y sociales intrínsecamente unidas) y verdaderamente democrático.1)Entre la población investigada, la información es el eje central del consumo radiofónico porque ésta es entendida y valorada en un sentido pragmático, afectivo y educativo-preventivo. Para la mujer migrante, el estar bien informada es una necesidad y una obligación para poder desempeñarse adecuadamente en sus prácticas cotidianas -especialmente en las familiares y barriales-, a través de las que socializa el conocimiento aprendido en la radio. De este modo, la mujer puede mejorar las relaciones cotidianas y facilitar los niveles de comunicación generando diálogo, debate y reflexión, y, por otra parte, puede "aconsejar" y "recomendar" para evitar situaciones problemáticas, primordialmente entre sus hijos. El estar informada es, además, uno de los mecanismos de socialización urbana, ya que al "saber todo lo que pasa" halla un sentido de pertenencia al colectivo de la ciudad y se integra a lo "otro".
2) Las preferencias de consumo radiofónico se encuentran vinculadas con los intereses personales y las matrices culturales del oyente. En efecto, entre la propia realidad y los discursos que se consumen en la radio desempeña un papel fundamental la mediación del sentido de solidaridad y reciprocidad del pueblo aymara. Esto es, el receptor se vincula e involucra sentimental y moralmente con las dinámicas conflictivas y melodramáticas8del colectivo, a través de posibles niveles de proyección, empatía, cercanía, identificación y, por supuesto, esperanza en la adversidad. A partir de la mediación mencionada es posible comprender el "circuito de mutuas influencias" y la "relación de ida y vuelta" entre el espacio de la producción/oferta y el del consumo.
3) A través de la participación, el medio radiofónico permite a la población migrante -como ningún otro medio masivo de comunicación- reconocerse como actor de su historia con un papel que cumplir. En esta dirección, la participación en la radio otorga la posibilidad de hacerse escuchar por el colectivo, de articular las diversidades, de poner en la agenda sociopolítica los problemas de los sectores urbano-populares, de vincularse y ser parte del medio, de "hacerse público" y, así, ganar mayor prestigio (status).9Por lo tanto, en un programa dirigido a poblaciones migrantes es primordial el permanente proceso de interacción con el oyente regido por una escucha con respeto, por una reflexión crítica y por un diálogo sincero que le ayuden a encontrar las causas y explicaciones estructurales de problemáticas que van más allá de su caso individual.
4) La discriminación/marginación, el excesivo trabajo,10la violencia doméstica, los problemas de salud mental11y las "pérdidas",12son algunas de las causas que llevan a las mujeres migrantes a solicitar a las radioemisoras más orientación -principalmente psicológica- sobre "cómo debe portarse una mujer" en la ciudad, tanto en espacios públicos (p. ej., "en una oficina va cómo tiene que hablar", "cómo entrar de secretario general") como privados (p. ej., "cómo criar a nuestros hijos, cómo comprender con nuestros maridos"). Esta orientación -dicen ellas- también debe estar dirigida a sus esposos e hijos porque entre todos ellos "forman una familia" (perspectiva de género y generacional). En este sentido, el medio radiofónico adquiere (o debería adquirir) un rol protagónico en este circuito de relaciones, es decir, no sólo es un canal de expresión sino un miembro más "con voz propia".
VI. Las recomendaciones del caso
A partir de las conclusiones anteriormente citadas ahora planteamos algunos consejos que pueden ayudar en nuestras navegaciones científicas, acciones laborales y/o en nuestras reflexiones de vida:
1) Las emisoras de radio -y los medios masivos de comunicación en general- no se han propuesto de forma explícita lograr un impacto educativo real en la población migrante para facilitar sus procesos de inserción y adaptación a la realidad urbana. En esta dirección, sugerimos la producción de programas educativo que, más allá de los casos individuales, indaguen críticamente las causas estructurales de problemáticas comunes a partir de los costos de la pobreza, de la marginalidad, de la discriminación, de la migración.13 La creación de estas condiciones para un aprendizaje colectivo permitirán a la población migrante buscar, encontrar y construir macro-explicaciones que le favorezcan en la reducción de sus problemas de salud mental y en la formación de una conciencia crítica con la consiguiente transformación de su propia realidad. Desde un enfoque de género,14 este programa tenderá a lograr una creciente participación, cada vez más informada, de distintos segmentos sociales.
2) La mujer migrante demanda de las emisoras de radio mayor información documentada y, por lo tanto, orientación y educación, sobre "cómo expresarse, cómo manifestarse" públicamente para vencer "el miedo que tiene aquí adentro", el miedo de hablar.15 En ese sentido, estas emisoras pueden -y deben- organizar ferias, cursos de formación y capacitación, seminarios, talleres, campañas y otras instancias educativas con el objetivo fundamental de difundir organizada y sistemáticamente conocimientos, destrezas y habilidades para incrementar los niveles de participación de esta población en esferas sociales, culturales y, sobre todo, políticas. Así, las radioemisoras se convierten en instrumentos de la comunidad al servicio de la construcción de poderes locales (gestión comunitaria y municipal), donde se aplican criterios de dignidad, justicia y equidad que permiten a las mujeres surgir como personas y promover su conciencia ciudadana.
3) La población femenina migrante reclama a las radioemisoras mayor orientación sobre cómo debe ser su comportamiento en las relaciones familiares y sociales en la urbe. Siendo de esta manera, las emisoras de radio deben propiciar procesos educativos que permitan a esta población conocer y manejar los códigos, procedimientos, normas y dinámicas de la ciudad.16 Esta afirmación de su capacidad para "conquistar la ciudad" y ejercer plenamente su ciudadanía, a partir de los discursos radiofónicos, debe basarse en un balance entre sus valores culturales tradicionales y los del mundo urbano, en un proceso de construcción de la identidad aymara-urbana.
4)La mujer migrante solicita que en los programas radiofónicos se aborden las temáticas/problemáticas de preocupación colectiva desde un enfoque de género, esto es, una "orientación tanto a mujeres como varones, un programa en pareja, cómo debe ser una mujer y cómo debe ser un hombre, por qué, para qué"; e, igualmente, desde un enfoque generacional, es decir, una "información psicológica para las jóvenes, para los adolescentes (...) distintos problemas que suceden a jóvenes y no sabemos cómo ayudarlos, pero mediante la radio uno puedo orientarse." En esta dirección, el medio radiofónico facilita (o debe facilitar) los niveles de comunicación entre los miembros de la familia porque no sólo es un canal "para que el padre y el hijo se escuchen", sino que se convierte en un interlocutor más del hogar con capacidad para intervenir, interceder, interpelar, intermediar e indicar "cómo deben comportarse los padres con los hijos y los hijos con los padres, pero también el padre cómo comportarse con la esposa."
VII. De desafíos y otras amenazas: una cuestión de voluntad y poder
La realidad que se vive en nuestros países no puede ser explicada y, sobre todo, transformada si nos quedamos en la simplificada polarización: modernidad-tradición. La lectura que la gente hace del modelo capitalista desde su permanente articulación (léase consumo) con éste en su vida cotidiana está llena de ambigüedades, contradicciones, angustias y preocupaciones; pero, también, esperanzas, alegrías, deseos e ilusiones. Si bien este modelo plantea un marco de acción protagónico para que las personas interactúen y se desarrollen, hay una serie de maneras particulares de relacionarse con él, especialmente desde la visión y la práctica de las culturas populares de Latinoamérica. Éstas nos han enseñado a aprovechar las cualidades de uno y otro lado sin descuidar la propia identidad. Desde el texto y el contexto anteriormente presentado, los estudiosos y trabajadores de la comunicación estamos en la obligación de revalorizar y legitimar el discurso de denuncia y crítica al modelo hegemónico, y, sobre todo, de articularlo con la propuesta.
No podemos seguir pensando acciones coyunturales que no estén conjuncionadas a proyectos históricos de largo plazo. Hay una necesidad urgente de promover con los "otros" procesos de cambio que ayuden a redefinir el espacio utópico y recuperar el sentido crítico. En este sentido, la labor de los profesionales de la comunicación consiste en facilitar la reflexión, ayudar a declarar el compromiso con la realidad social, y buscar desde un profundo sentido humano y ético la "verdad profunda". Si bien es imposible escapar a la globalización que impone el capitalismo, lo que ahora importa es no dejar de pensar que hay alternativas y matices, posibilidades de transformación, aporte y búsqueda de una realidad más justa y equilibrada. Lo que cuenta son las pasiones y el trabajo responsable junto a nuestros pueblos. La comunicación no puede ser reducida a un simple espectáculo, simulacro o juego de luces y máscaras. Hay una responsabilidad social en nuestra tarea diaria. Desde un respeto profundo a las diferencias que nos lleve a construir la igualdad, el trabajo comunicacional puede y debe construir relaciones más democráticas. Para esta labor que se convierte en utopía o sueño posible es fundamental encarar el nuevo reto: construir discursos integradores e integrales a partir de una mezcla de racionalidad y emotividad, sensibilidad, afectividad. En todo este proceso la investigación debe jugar un papel central, que nos ayude a comprender los espacios y texturas, y a "anticipar" y planificar los cambios que nos anuncia el fin de siglo.
Notas
1 Néstor García Canclini (1993:34) define al consumo cultural como "el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólica."
2 Estos "cruces" también pueden suponer "enfrentamientos" tal como lo demuestra el interesante artículo de Jessica Fernández S. publicado en La Razón el domingo 31 de agosto de 1997 (Sección "B", págs. 6-7), titulado "Mercados vs. Supermercados: la guerra de precios", donde se da cuenta de la virtual "guerra" que se habría desatado entre la "moderna cultura del supermercadismo" y "las viejas tradiciones, representadas por las `caseritas' de los mercados populares."
3 En estos procesos de adaptación juega un papel fundamental la informaciónproporcionada por los medios masivos, ya que a la población estudiada le permite reforzar su rol de madre, de ama de casa y de esposa con un adecuado y permanente conocimiento de "todo lo que pasa" en su entorno más próximo y en el ámbito más lejano (regional, nacional e internacional). De la misma manera, la información le permite manifestar emotivamente su sociabilidad para sentirse vinculada al colectivo, le ayuda a reflexionar críticamente sobre su propia realidad y le otorga la posibilidad de socializar el conocimiento aprendido especialmente con los hijosa través de una orientación fundada en consejos prácticos de la vida real ("casos ejemplificadores") para resolver, explicar y, fundamentalmente, prevenir situaciones problemáticas.
4 García Canclini (1990:15) prefiere usar este término porque, según él, "abarca diversas mezclas interculturales no sólo las raciales a las que suele limitarse `mestizaje'y porque permite incluir las formas modernas de hibridación mejor que `sincretismo', fórmula referida casi siempre a fusiones religiosas o de movimientos simbólicos tradicionales."
5 Este hecho no ha sido debidamente comprendido y tratado por algunos teóricos e investigadores, que reducen todas las producciones simbólicas a un único y lineal proceso de sincretismo cultural entre lo moderno y lo tradicional. Hablar de identidad propia o diversidad cultural, para estos autores, ya no tendría sentido en la "posmodernidad".
6 Este concepto ha sido desarrollado por Jesús Martín-Barbero en su libro De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía, («GG MassMedia»), 3.ª ed., México, Ediciones G. Gili, 1993, 300 págs. 7Sobre la dialéctica de oposición complementaria en la cultura aymara se recomienda consultar el libro de Fernando Montes Ruiz, La máscara de piedra. Simbolismo y personalidad aymaras en la historia, 1.ª ed., La Paz, Comisión Episcopal de Educación, Secretariado Nacional para la Acción Social, 1986, págs. 127-156.
8 Siguiendo los trabajos de Jesús Martín-Barbero, podemos decir que estas dinámicas implican procesos de lucha por hacerse reconocer, es decir, los modos específicos de constituirse en la trama simbólica de las interpelaciones. Sin duda, en estos procesos se manifiesta, como indica Martín-Barbero, esa "otra" socialidad primordial del parentesco, de las solidaridades vecinales, territoriales y de amistad.
9 Se adquiere prestigio a partir de la difusión pública porque "yo le cuento a todo el mundo que mi festividad, que tuve estos éxitos, yo soy más de lo que tú y tu vecino saben, yo soy todo lo que yo he conseguido. Eso requiere de un conocimiento de las normas de la ciudad, un desempeño, una capacidad de hablar en público."
10 En este aspecto, debemos tomar en cuenta que así como estas mujeres realizan una serie de trabajos fuera del hogar, también son las exclusivas responsables del trabajo doméstico y del cuidado y educación de los hijos. Patricia Cottle lo describe con sus propias palabras: "Imagínate que tú trabajaras 16 horas todos los días de tu vida, ¿cuánta energía interna puedes tener para darle cariño a quién, qué capacidad tienes? No tienes tiempo ni energías".
11 Los principales problemas que sufren son la ansiedad (inseguridad), depresión (tristeza de ánimo), angustia (extrema inquietud y ansia), miedo que pueden traducirse en fobia (miedo patológico, muy intenso), etc. Todos estos problemas les producen un profundo daño en su desarrollo psíquico y emocional que, en algunos casos, puede llevar al suicidio.
12 Consideramos la más importante a la pérdida de las seguridades del lugar de origen, que implica los roles asignados (poder), el status, el control ejercido a través de las normas de la comunidad (seguridad), el equilibrio con la naturaleza, etc.
13 Por ejemplo, se podría analizar el fenómeno de las pandillas juveniles a partir de la "presión" que los padres migrantes ejercen sobre sus hijos para que, siendo diferentes a ellos, accedan a la educación superior, mejoren sus condiciones de vida y, de este modo, asciendan socialmente y justifiquen el sacrificio de sus progenitores elevándoles el status. El punto central del conflicto es que para que los hijos asciendan, los padres deben dejar de ser modelo, referente válido, fuente de identidad y seguridad, lo cual les afecta en su manera de vestir, en sus hábitos, etc., generando vacíos y violencias.
14 Para profundizar este tema véase Marcela Lagarde, Memoria: Género y desarrollo desde la teoría feminista, La Paz, CIDEM, 1995, pág. 40.
15 Una de las participantes en los grupos focales al respecto aclaró que "Las mujeres de pollera tienen la capacidad, solamente les falta perder el miedo y un poco de preparación."
16 Las palabras de Carmen Beatriz Ruiz ilustran la perspectiva que estamos describiendo: "Una necesidad frecuentementeexpresada por las mujeres es ´queremos saber cómo movernos en la ciudad´, eso va desde conocer las calles hasta comunicarte en un castellano pasable para que te atiendan en las oficinas públicas (...) Saber cómo actuar en determinada circunstancia, conocer estos rituales del relacionamiento en el mundo urbano (...) Cómo potenciar los niveles de comunicación de las mujeres con otros sectores en su desempeño dentro de este mundo que es cada vez más urbano y que les exige un cierto comportamiento que se tiene que conocer (...) Para mí el reto es cómo pueden ellas siendo aymaras, manejarse en este otro mundo en condiciones más ventajosas."
Bibliografía
Antezana, Mauricio 1993 El Alto desde El Alto II. Ciudad en emergencia, 1.ª ed., La Paz, UNITAS, 1993, 356 págs.
Camacho, Carlos 1996 Estudio del consumo cultural entre mujeres migrantes urbano-populares adultas: el caso de la radio en la Urbanización 16 de Julio de la ciudad de El Alto en mayo y junio de 1996, tesis de grado presentada en la Carrera de Ciencias de la Comunicación Social, UCB, La Paz, 1996, 270 págs.
García Canclini, Néstor 1990 Culturas híbridas.
Estrategias para entrar y salir de la modernidad, («Los Noventa»), 1.ª ed., México D.F., Grijalbo, 1990, 363 págs.
García Canclini, Néstor (coordinador) 1993 El consumo cultural en México, («Pensar la Cultura»), 1.ª ed., México D.F., Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1993, 414 págs.
Martín-Barbero, Jesús 1993 De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía, («GG MassMedia»), 3.ª ed., México, Ediciones G. Gili, 1993, 300 págs.
Fuente:
Página web de Agujero Negro
Para más información contacte a:
Carlos A. Camacho
E-mail: carcam@acelerate.com
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